¿Gran logro u oportunidad desperdiciada?

enero 12, 2020by Soraya0

México logró posicionarse en el contexto internacional como una de las economías petroleras más importantes, sin embargo, no hemos podido aprovechar el enorme potencial que tenemos, ya que en los últimos años se nos terminó el petróleo de fácil extracción, cada vez costaba más explorar y explotar yacimientos en aguas profundas, y la normatividad existente no permitía que el gobierno pudiera compartir riesgos y beneficios a través de inversionistas privados. No fue sino con muchos sacrificios políticos, que la administración anterior logró contar con un nuevo marco legislativo que permitiría eliminar el monopolio de las empresas de gobierno, incentivar la competencia a través de la participación en el mercado de más inversionistas, y lo más relevante, darle mejores servicios a la ciudadanía.

En tan sólo cuatro años, a partir de la reforma energética, se lograron constituir órganos reguladores importantísimos, como la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), encargada de liderar licitaciones públicas mediante procesos abiertos y transparentes para explorar y explotar petróleo. En el sexenio pasado, la CNH logró adjudicar 150 billones de dólares con 60 empresas nacionales y extranjeras para los próximos 20 años, además de la participación que tuvo en los farmouts (alianzas con empresas privadas) de Pemex. Las inversiones ahí estaban, pero el gobierno actual decidió cancelar las próximas licitaciones.

El modelo también contempló una transformación para alcanzar la generación de energía eléctrica mediante fuentes limpias; la meta era alcanzar la distribución de 35% de este tipo de electricidad para el 2024. Se llevaron a cabo tres licitaciones, asignando casi 9,000 millones de dólares para 65 centrales, permitiendo que 17 estados de la república contaran con la capacidad de generar energía eólica o solar; volviéndonos, a su vez, el sexto país más atractivo en este tipo de inversiones. Se iniciaron los procesos para impulsar dos proyectos urgentes para el país: la red eléctrica de Oaxaca a Morelos y los 1,400 kilómetros de la línea de interconexión del Sistema Eléctrico de Baja California. Ambos proyectos fueron también cancelados por el nuevo gobierno.

La tecnología para la generación de electricidad limpia cada vez es más accesible, de ahí la ventaja del nuevo modelo energético, el cual hoy nos permite a los consumidores de pequeña escala generar, consumir y vender energía; esto con el fin de no tener que pagar las altas tarifas que cobra la CFE. Al respecto, como legisladora, he presentado varias iniciativas para ayudar a los ciudadanos, especialmente a los que vivimos en zonas de temperaturas extremas, como lo es el caso de mi estado de Tabasco, y contar con beneficios para poder adquirir aparatos certificados en energías limpias a menor precio.

La reforma energética, aún vigente, le puede permitir a México continuar creciendo, pero contrariamente hoy, estamos sumidos en un ambiente de poca certeza y gran incertidumbre.

Afortunadamente, acaban de anunciar la segunda parte del plan de inversiones en materia energética con el sector privado. Si este acuerdo logra reactivar las rondas petroleras y las subastas de energía eléctrica, no tengo duda que recuperaremos la dinámica de crecimiento y empleos que teníamos hace apenas un año. Nuevamente, el gobierno federal tiene en sus manos la oportunidad de rectificar y tomar decisiones que beneficien a los mexicanos; pueden estar seguros de que estaré pendiente del tema, observando si resulta en un gran logro o en otra oportunidad desperdiciada.

Soraya


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