Nueva década, nueva oportunidad

enero 5, 2020by Soraya0

El comienzo de un nuevo año va de la mano con la esperanza y la intención de crecer y prosperar. Mientras que mi paisano Andrés Manuel López Obrador sostiene estar “absolutamente seguro” de que a la economía mexicana le está yendo bien, la evidencia apunta a lo contrario. Como economista debo señalar que, si realmente queremos que nos vaya mejor en este año que recién inicia, el gobierno federal debe tomar decisiones que fomenten confianza, incentiven las inversiones y recuperen la senda de crecimiento que llevábamos hasta hace dos años.

Como lo he reiterado en varias ocasiones, las cifras son las que verdaderamente no mienten. En materia económica, el 2019 fue un año de gran decepción para todos los mexicanos, ya que en principio crecimos a una tasa de 0%; el menor crecimiento registrado en los últimos años, y lo peor es que, de continuar en esta misma tendencia, desafortunadamente nos estamos acercando a una inevitable recesión económica.

Y es evidente que lo que nos situó en esta difícil situación no fue solamente el contexto internacional, sino las malas decisiones tomadas por esta administración, como, por ejemplo, concentrar dos terceras partes de la inversión pública en Pemex, incluida la refinería de Dos Bocas; y que la empresa haya mantenido un subejercicio de casi 50% poniendo en jaque a proveedores y contratistas, especialmente los que trabajan en los 22 pozos que estimaban arrancar el año pasado para compensar la baja producción de petróleo.

Por esa razón es que quisiera aprovechar este espacio para denotar lo que considero son las cinco principales acciones que debe tomar el gobierno este año:

1) Reactivar el nuevo aeropuerto en Texcoco, ya que no sólo regresará la confianza entre los inversionistas internacionales y mandará buenas señales a los mercados, sino permitirá detonar una de las zonas más pobres del oriente de la Ciudad de México.

2) Transparentar toda la información relativa a los principales proyectos de infraestructura y a los muchísimos procesos de asignación directa relacionados con estas obras públicas, particularmente los de la refinería de Dos Bocas. La transparencia debe ser el pilar fundamental de la confianza de esta administración.

3) Se deben reactivar las Zonas Económicas Especiales, o como quieran llamarles, ya que lo que se requiere es un conjunto de incentivos fiscales extraordinarios para el sureste, además de los que se autorizaron para la zona norte del país que, dicho sea de paso, no están funcionando. El Corredor Transístmico no es una mala idea, pero tardará décadas en concretarse al paso que van.

4) Es imperativo reducir los enormes subejercicios y dejar de gastar nuestros ahorros. Al paso que va Hacienda, el fondo de estabilización de los ingresos que se obtuvo durante los últimos 15 años se acabará en el 2020. Y, finalmente;

5) Se deben quitar el miedo a la participación del sector privado y dejar de satanizar a los empresarios, particularmente en el mercado energético. Regresarles el monopolio a las empresas productivas de Pemex y CFE es un contrasentido a la competencia económica.

El comienzo de una nueva década es la oportunidad perfecta para que se haga un borrón y cuenta nueva; rectificar malas decisiones es más valiente y significaría mucho para México. Desde el Edén, aprovecho para enviarles mis mejores parabienes para este 2020, cargados de buena vibra e interminables bendiciones.

Soraya


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