Plan de Pemex nos regresa al pasado

julio 21, 2019by Soraya0

Tras meses de incertidumbre generada por la ausencia de un plan estratégico para la empresa productiva más importante de nuestro país, por fin se presentó el Plan de Negocios de Pemex 2019-2023. Sin embargo, fue un poco más de lo mismo y varios focos rojos, entre ellos, una vez más, la falta de transparencia. La conclusión de todos los analistas es que la degradación de la calificación soberana para México, en conjunto con una recesión económica, es sólo cuestión de tiempo.

En los últimos meses, hemos visto cómo los indicadores económicos han registrado sus mayores caídas de las últimas décadas: más de 89,000 empleos formales destruidos en menos de siete meses, una caída en la producción industrial mensual que supera 2%, así como una reducción radical en las expectativas de crecimiento para este año. La solución que ha encontrado el gobierno federal es financiar los proyectos de Pemex con recursos fiscales durante los primeros tres años de la administración, y que éste financie al propio gobierno los últimos tres años. Pero, ¿esto es factible?

Para que se contesten esta pregunta, debo destacar algunos hallazgos:

El primero es que reconocen la importancia del nuevo modelo energético: “Las nuevas condiciones legales en el sector permitieron a Pemex incrementar su capacidad financiera y acceder a recursos tecnológicos especializados (…) Así, concretó tres asociaciones: el bloque Trión, y los campos terrestres Ogarrio y Cárdenas-Mora”. El segundo, la rentabilidad de la empresa, que la pone entre las mejores del mundo. Entonces, ¿está bien o está mal Pemex? Tercero, que a diferencia de lo que yo pensaba, reconocen el control del pasivo laboral, mientras que en el 2014 había 140,000 trabajadores, quedan poco más de 120,000, y cuarto, si la preocupación es la soberanía energética, pues ¿por qué sólo aparece la construcción de Dos Bocas y la terminación de Tula, pero nada (¡nada!) del resto de las refinerías que se pretendía reconfigurar?

Ahora veamos cuatro focos rojos:

El primero es la construcción de la refinería en Dos Bocas, misma que puede llegar a tener graves consecuencias sobre las ya débiles finanzas públicas nacionales, al no contar con los estudios de preinversión necesarios; segundo, desperdiciar la oportunidad de compartir riesgos, acceder a capital y a tecnología de punta en asociación con inversionistas privados, a través de los llamados farmouts; tercero, meterle dinero bueno al malo, ya que gran parte del financiamiento será con recursos fiscales, es decir, de los impuestos de todos los mexicanos, y cuarto, la falta de transparencia, por primera vez en 20 años se reserva información básica de proyectos como la refinería y el del Istmo de Tehuantepec, por tanto, el Plan de Negocios, que es una herramienta para que los inversionistas tomen decisiones, está mutilado. Una muestra más de la #TransparenciaColorChapopote que caracteriza a esta administración.

El gobierno federal ha definido que su gran motor económico será el energético, pero dado el altísimo riesgo ecológico que representa esta clase de proyectos, debería también ser una obligación fortalecer al órgano regulador en materia ambiental, la ASEA. Sin embargo, la coalición mayoritaria rechazó un punto de acuerdo que presenté, cuyo objeto era fortalecer este organismo con el presupuesto que necesita para cumplir con sus obligaciones. Entonces, ¿también quieren desaparecer a la ASEA?

Conclusión: el Plan de Negocios de Pemex nos regresa al pasado y desperdicia las nuevas herramientas que otorga el nuevo modelo energético. Los expertos señalan que se avecina una recesión económica y estoy convencida que, si no se corrige el rumbo de Pemex, ésta llegará antes de lo que se espera. Menuda tarea tiene mi paisano Octavio Romero.

*Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, AC.

@PerezSoraya

Soraya


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