Renuncia de Urzúa: un llamado de atención

julio 14, 2019by Soraya0

En su carta de renuncia, Carlos Urzúa dejó en evidencia la falta de congruencia y dirección en estos primeros meses de mandato, así como la falta de disposición para escuchar a los expertos, especialmente en asuntos sumamente técnicos, como los relacionados con el sector energético y las finanzas públicas nacionales. Este primer llamado de atención ha tenido ya las primeras repercusiones económicas graves; sin embargo, podrán ser peores las de mediano y largo plazo: destrucción de nuestras instituciones, mermada capacidad para generar tanto inversiones como empleos permanentes, y en general, la nula posibilidad de alcanzar el desarrollo sostenible e incluyente que todos los mexicanos nos merecemos.

El secretario de Hacienda y Crédito Público tiene, entre sus muchas tareas, que asegurar que las prioridades de Gobierno se reflejen en el presupuesto y que éste, a su vez, permita crear las condiciones suficientes para generar bienestar a los ciudadanos. Pero, contrario a los deseos de Carlos Urzúa, las malas decisiones de política pública que se han tomado limitarán el compromiso de alcanzar el crecimiento prometido de 4% para este año, más bien, todos los análisis arrojan una estimación mediocre para el 2019 de no más de 2%; peor aun si revisamos las cifras trimestrales, donde las expectativas de tener un tercer periodo de decrecimiento son tan altas, que la mayoría de los expertos alertan sobre una posible recesión económica en México.

Si bien, al principio, algunos esperanzados de la Cuarta Transformación otorgaban el beneficio de la duda, conforme avanzaron los meses, la confianza se fue deteriorando mientras la incertidumbre aumentaba. Los índices de atracción de inversiones cayeron estrepitosamente, y los empresarios mexicanos, de todos tamaños, empiezan a estudiar alternativas para mover sus capitales hacia países que les ofrezcan más estabilidad y Estado de Derecho. Lo he dicho y lo reitero: la única forma en la que México puede crecer es a través de la inversión, por eso el centro de la política pública debe centrarse en fortalecer el empresariado mexicano.

Una de las razones principales por las que renunció Urzúa fue la falta de evidencia con la que se han tomado ciertas decisiones, especialmente en materia energética. Parar las rondas petroleras, que le dan viabilidad financiera a Pemex, las inversiones público-privadas para generar energías limpias en CFE, la construcción de gasoductos para hacer más eficiente la logística de transportación de gas natural para la industria mexicana, y en su caso construir una refinería que posiblemente cueste más que los beneficios que traerá a la empresa productiva, son sólo algunas de las razones que motivaron su salida.

Increíblemente, aún no presentan oficialmente el nuevo plan de negocios de Pemex, y se rumora que el primer borrador circulado entre algunos funcionarios fue la gota que derramó el vaso para la salida de Urzúa. Como funcionaria pública y tabasqueña, coincido en las razones manifestadas por el exsecretario de Hacienda, ¡no se está escuchando a los expertos! Su mensaje fue claro: las decisiones de política pública se tienen que realizar con sustento, es decir, con estudios y análisis suficientes.

Catorce funcionarios de alto nivel han renunciado cuando la luna de miel de la Cuarta Transformación aún no acaba; se divorcian tanto los que llevan años juntos, como los recién reclutados; eso sí, todos agobiados por las terribles consecuencias de las ocurrencias y la falta de profesionalismo. No hay duda de que mi paisano el presidente debe verlo como una fuerte llamada de atención. Arturo Herrera no tiene una tarea sencilla, debe tomar el timón con fuerza y determinación para devolvernos rumbo y estabilidad, recuperando la anhelada senda de crecimiento que todos anhelamos.

Soraya


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