Tren Maya: un proyecto de interrogantes

febrero 10, 2019by Soraya0

Como parte de su estrategia para reactivar la economía de nuestro país, el gobierno federal anunció grandes proyectos de infraestructura, los cuales han sido fuertemente cuestionados. El principal problema radica en la dotación de enormes cantidades de recursos presupuestales, sin contar, como lo establece la normatividad, con los correspondientes estudios de factibilidad necesarios para autorizarlos: ése es el caso del denominado Tren Maya.

Según datos oficiales, el tren recorrerá 15 estaciones en 1,525 km, uniendo a cinco estados del sureste mexicano (Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo), con altas especificaciones técnicas y de servicios para pasajeros y carga. Su principal objetivo será impulsar el desarrollo socioeconómico a partir del potencial turístico de la región, así como la creación de polos de desarrollo a lo largo de dicho tramo.

Para ello, se tienen registrados en cartera de inversión sólo dos estudios de preinversión, nótese que son estudios de preinversión y no de inversión: 124.6 millones de pesos (mdp) para la construcción de la vía ferroviaria del tren y 62.3 mdp para el desarrollo de polos de desarrollo. La ficha técnica menciona que para determinar la factibilidad técnica y económica del proyecto se tendrá que contar primeramente con diversos estudios como los de liberación de Derecho de Vía, de Factibilidad Ambiental, los de Mercado y Demanda, el Estudio Financiero del Proyecto, el Análisis de Costo-Beneficio, el Plan Maestro del Proyecto, el de Impacto Social y el de Salvamento Arqueológico. En otras palabras, hasta no concluir esta etapa, no sabremos si en realidad valió la pena haber destinado los 6,000 mdp para el proyecto en el Presupuesto 2019.

Exploremos algunos de estos requerimientos como el de Derecho de Vía, donde se menciona que no se tiene el estatus legal de los predios actuales por los que pasará la vía troncal del tren, o si será necesario liberar requerimientos adicionales. En la administración pasada se rehabilitaron 330 km desde Campeche hasta Valladolid, de los 680 km que están identificados en el derecho de vía existente, pero, habría que analizar los más de 800 km restantes, porque no es lo mismo contar con un camino entre la selva, que liberar una vía para un tren de alta especificidad.

Ahora, importantísimo será conocer la rentabilidad del proyecto de inversión para los posibles concesionarios. Los costos por kilómetro de construcción férrea varían dependiendo de la complejidad del sistema empleado, pero en el caso de la reparación de vías existentes, podría alcanzar los 30 mdp por kilómetro. Con esto, concluyo que el tren costaría más de 63,000 mdp y, por tanto, sin la participación del sector privado sería imposible financiar un proyecto de esta envergadura.

Otra de las oposiciones más fuertes ha sido por parte de grupos ambientalistas que defienden la reserva de la biosfera de Calakmul, un espacio natural protegido por la UNESCO desde 1989, y que cuenta en su núcleo con un relevante yacimiento arqueológico. De ahí la importancia de contar con la opinión del INAH, y conocer los procedimientos de protección e investigación arqueológica, así como la identificación de asentamientos arqueológicos en la periferia que permitan preservar y proteger nuestro patrimonio nacional.

Quisiera concluir insistiendo que siempre estaré a favor de proyectos que reactiven los motores económicos de nuestro país, y, aunque el Tren Maya representa una clara oportunidad, mientras no contemos con la información necesaria, será imposible saber con certeza si este megaproyecto abonará al desarrollo económico del sureste mexicano, o si sólo será una ocurrencia más que nos cueste a todos, repercutiendo en la preservación de nuestro patrimonio ambiental y arqueológico.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Soraya


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *