Paquete económico sin rumbo

diciembre 24, 2018by Soraya0

El Paquete Económico define el rumbo que el gobierno dará a nuestra nación. No es suficiente que esté equilibrado en sus ingresos y egresos, debe estimular el crecimiento económico y generar un clima adecuado para las inversiones, sin perder de vista a cada uno de los sectores estratégicos. Por eso, los endebles pronósticos contemplados, la eliminación de estímulos fiscales para el empleo y los masivos recortes presupuestales han sido causa de fuertes diferencias entre los grupos parlamentarios. La mala noticia es que la conducción de este delicado proceso político refleja la falta de experiencia del nuevo gobierno, la falsa demagogia de sus promesas de campaña y su consistente disposición para desviar los fundamentales económicos.

Reiteradamente el presidente López Obrador durante campaña desestimó el modelo económico implementado en las últimas décadas, y aseguró que su nueva forma gobernar nos llevaría a un crecimiento de 4% anual. Sin embargo, la proyección para el primer año de la administración es de tan sólo 2%, muy por debajo del crecimiento esperado para el mundo, para Estados Unidos e incluso de América Latina, que ya contempla la crisis de Venezuela.

En materia de ingresos es alarmante la enorme cerrazón. Dos de sus promesas clave fueron bajar el precio de la gasolina y aumentar el empleo. No obstante, los diputados de Morena rechazaron propuestas que iban en el sentido de exentar a las gasolinas del pago del IEPS, así como de mantener la compensación universal. Este estímulo fiscal fortalecía la simplificación administrativa y aseguraba liquidez para las pymes y otros sectores estratégicos tasados con IVA de 0 por ciento. ¡Lamento mucho que la falta de conocimientos técnicos pongan en riesgo a miles de empresas en nuestro país!

El proyecto de presupuesto de egresos es el que ha dejado a más perdedores en el camino: las mujeres, los empresarios y las universidades, entre muchos otros. Hasta el momento de cierre de este artículo había un acuerdo por resarcir las disminuciones a diversos programas que desaparecieron para mujeres, cultura y universidades. Sin embargo, insisten en prácticamente desaparecer el Fondo Nacional del Emprendedor que ha otorgado en promedio 106,000 millones de pesos (mdp) en créditos para pymes cada año, 300 veces más que el monto propuesto al nuevo programa de microcréditos en zonas marginadas, al que por cierto no pretenden ni ponerle reglas de operación.

La inversión pública aumenta ligeramente con relación al año anterior, pero se dirige a bolsas presupuestales con proyectos de “servilleta”: así tenemos 6,000 mdp para el Tren Maya que seguramente será asignado directamente a la promotora de Fonatur; 15,000 mdp para el aeropuerto de Santa Lucía que se asignará al Ejército, y 50,000 mdp para la refinería en Tabasco, que probablemente sea convenido con el gobierno estatal para que éste lo pueda asignar directamente, por tratarse de un tema estratégico para la recomposición de nuestro lastimado Estado. Toda inversión necesariamente detona empleo y crecimiento económico y ésa es la mejor noticia para México, pero me preocupa mucho el poco interés de licitar estos megaproyectos, al igual que la falta de proyectos ejecutivos, análisis y permisos, por lo que será muy complejo que se puedan ejercer rápidamente estos recursos públicos durante el próximo año.

Sin lugar a dudas, lo bueno del Paquete Económico es su marcado sentido asistencialista, pero lamentablemente descuida necesidades de sectores clave para la estabilidad y el crecimiento económico, y no marca un rumbo certero para la nación.

Hoy nos enfrentamos a una nueva realidad, y la única forma alcanzar mejores condiciones para los ciudadanos es trabajando en equipo, de forma coordinada e incluyente. De lo contrario, si creían que México estaba mal, penosamente, como economista, les aseguro que estaremos mucho, mucho peor.

Soraya


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