Hacia el código de ética del economista

octubre 20, 2015by Soraya0

En nuestro encuentro anterior platicamos sobre el Reporte de Competitividad Global 2015-2016 elaborado por el World Economic Forum (WEF). En éste, México se ubicó en la posición 57 de 140 países evaluados, logrando un avance marginal de 4 escaños, respecto a la edición del año pasado. Sin embargo, el informe destaca que nuestro país tiene un grave problema con el desvío de fondos públicos, por ende, la sociedad no confía en los políticos; que hay una enorme percepción de favoritismo en las decisiones de los funcionarios del gobierno, lo que ahuyenta y desincentiva a las inversiones; y asevera que el factor más problemático en México para hacer negocios es la corrupción, seguido de la burocracia gubernamental ineficiente, crimen y robo y las cargas impositivas.

En corrupción ocupamos el lugar 121, muy lejos de los tres países menos corruptos: Singapur, Finlandia y Nueva Zelanda; incluso en peor situación que Guatemala, Perú, el Salvador o Rusia. También en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, elaborado por Transparencia Internacional, México se ubicó en la posición 103 de 174 países, según este índice somos más parecidos a Bolivia, Moldavia y Níger, países con niveles de desarrollo muy inferiores al nuestro.

Ser un país corrupto tiene implicaciones económicas severas. El WEF estima que un país corrupto deja de crecer 2% anual; pero el Banco Mundial, Forbes y el CEESP consideran los costos entre 9 y 10% del PIB. Un estudio más reciente, realizado por el IMCO, calcula que en promedio, una persona paga 165 pesos al día por actos de corrupción. A nivel agregado, la corrupción cuesta 890 mil millones de pesos, es decir, más de 8 veces el presupuesto que se le asignará a la Secretaria de Desarrollo Social en 2016.

La corrupción afecta de forma considerable las inversiones, y en consecuencia no despega el crecimiento económico. Estudios realizados por el FMI revelan que un país con altos índices de corrupción tiene 5% menor inversión al año. En 2011, México recibía 70% de los flujos que salían de otros países, pero por causa de la corrupción y la inseguridad, en 2014 recibió sólo 29% de dichos flujos.

Si pensamos que la corrupción sólo tiene efectos a nivel macro estamos equivocados. Según Transparencia Mexicana, 14% del ingreso promedio anual de los hogares es destinado a pagos extraoficiales. Las empresas no están exentas de este problema, de acuerdo a Ernst & Young, las empresas pierden 5% en ventas anuales.

A pesar de que el gasto relacionado a acciones de combate a la corrupción se ha duplicado de 2004 a la fecha, México en ese mismo periodo perdió 40 lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción. Nuestra teoría es que los mecanismos de rendición de cuentas y la mayor transparencia no necesariamente han contribuido a mejorar la percepción, pero sí ha logrado hacer más visible la corrupción que ya existía en el país.

Y para ello, la propuesta de los economistas de este país es corregir desde la raíz. Esto implica poner en el centro de la discusión los tres principios para el México posible: 1) Orden, desde las finanzas públicas hasta el estado de derecho; 2) un México con menor desigualdad, México está sumido en la región más desigual del mundo, Latinoamérica, y es el país con los salarios mínimos más bajos de la OCDE, superado por países como Chile y Turquía que son economía similares a la nuestra; y 3) Cero Tolerancia a la Corrupción. Pero estos tres principios, sólo funcionarían si su base y sustento fueran los valores y la ética.

Por ello, hoy tenemos el compromiso de construir un Código de Ética, que sea promovido por las 67 escuelas de Economía de este país y que puedan jurar de forma voluntaria los cientos de economistas que egresan cada año, y que en las distintas disciplinas relacionadas con la ciencia económica, siempre prevalezca el compromiso de actuar con absoluta integridad y sin caer en actos de corrupción, consientes de que nuestras decisiones como profesionales de la Economía impactan la vida de muchos, y en algunos casos, la de millones de mexicanos. ¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Soraya


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